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9 de diciembre de 2015

Jubileo de la Misericordia


El Papa Francisco, en el Año de la Misericordia, nos invita a ser "Artesanos del perdón, especialistas de la reconciliación, expertos de la misericordia"




“El Jubileo de la Misericordia nos recuerda que Dios nos espera con los brazos abiertos, como hace el padre con el hijo pródigo” tweet del papa Francisco del 29 de noviembre en la  República Centroafricana.

El día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el papa Francisco ha inaugurado solemnemente el Año santo de la misericordia para toda la Iglesia universal. Previamente el Papa quiso tener un gesto muy significativo: el 29 de noviembre -primer domingo de Adviento- abrió la Puerta Santa en la Catedral de Bangui, República Centroafricana, inaugurando así el Año santo en ese país.


El Papa había planteado su viaje pastoral a África presentándose a sí mismo como “peregrino de la paz y de la reconciliación” y con este gesto afirmaba que venía a traer “no oro ni plata” (Hch 3,6), sino “la fuerza y el poder de Dios que curan al hombre, lo levantan y lo hacen capaz de comenzar una nueva vida” para poder “cruzar a la otra orilla” (Lc 8,22).

Al inicio del Año santo de la misericordia para toda la Iglesia universal es importante recordar este gesto del Papa en la República Centroafricana. En un país que está sufriendo la violencia, la inseguridad y la guerra, el Papa fue desarmado y con la sola fuerza de su palabra y de su testimonio a decir que es posible pasar de la violencia a la convivencia pacífica. “Esto supone estar más cerca de nuestros hermanos y hermanas, e implica un espíritu de comunión […] siendo testigos de la infinita misericordia de Dios”.

El papa Francisco recordó que Jesús enseña que “el Padre celestial hace salir su sol sobre malos y buenos (Mt 5,45)”, por eso “después de haber experimentado el perdón, tenemos que perdonar. Esta es nuestra vocación fundamental”. De una manera especial pidió que los agentes de evangelización “sean ante todo artesanos del perdón, especialistas de la reconciliación, expertos de la misericordia”, porque es la única manera en que podrán ayudar a “cruzar a la otra orilla”, a abandonar la violencia para vivir en el amor. Y les recordó que “el secreto de nuestra fuerza, de nuestra esperanza, de nuestra alegría […] tienen su fuente en Dios”. También “a todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo” les lanzó un llamamiento a deponer los “instrumentos de muerte” y armarse de “la justicia, el amor y la misericordia, garantías de auténtica paz”.

Es imposible no recordar a los numerosos misioneros y misioneras en todo el mundo que son auténticos “misioneros de la misericordia”, incluso dando su vida como los recientemente beatificados misioneros mártires de Chimbote (Perú). Los misioneros, al igual que el papa Francisco, no tienen “ni oro ni plata” para dar sino solamente el testimonio de sus vidas llenas de la misericordia de Dios. El Papa recordaba en Bangui: “Discípulos de Cristo, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos […] la vocación de ustedes es la de encarnar el corazón de Dios en medio de sus conciudadanos”, es la vocación de toda la Iglesia misionera. La misión que se nos propone a todos para este Año santo de la misericordia es que seamos “misericordiosos como el Padre celestial es misericordioso” (Lc 6,30), más aún -en palabras del papa Francisco-, “artesanos del perdón, especialistas de la reconciliación, expertos de la misericordia”.


Juan Martínez

Obras Misionales Pontificias

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