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18 de octubre de 2017

Vocaciones misioneras con valentía #DOMUND

El pasado mes de Septiembre, marchó a Gode (Etiopía) nuestro misionero en la Diócesis de Getafe, el padre Paul Schneider.
Antes de su partida, nos habló de su vocación Misionera.

"Voy a intentar resumir mi camino interior y exterior de la vocación misionera.
Mi padre siempre comentaba en casa los conflictos que había en el mundo, ya fuera en Chiapas, Afganistán, Rwanda, o las situaciones de pobreza de Etiopía o Somalia. Mi padre, duro en muchas cosas, era sensible y emotivo cuando salían noticias de miseria en otros lugares del mundo, y nos explicaba a mis hermanas y a mí que éramos afortunados, pues otros tenían tan poco.
Me llegó la vocación sacerdotal a los 17 años. Llevaba 3 años yendo a reuniones con un movimiento llamado Familias de Nazaret, cuando una tarde de un 16 de diciembre del 2000, rezando solo en mi habitación, sentí super fuerte como nunca antes o después, la voz del Señor. Literalmente, me decía: "Paul, quiero que dediques el resto de tu vida a servirme a Mí y a los hombres." Me llené de una profunda emoción, cuyo eco sigue resonando hasta el día de hoy (tengo casi 34), y me va a durar toda la vida. En ese momento no sabía si Dios me llamaba a ser sacerdote, monje o misionero, pero sabía que Él me llamaba a una consagración total a Él y al Evangelio, y que eso excluiría el casarme -que tanto yo deseaba- y formar una familia. Me puse en manos del que empezó a ser mi director espiritual, Álvaro Cárdenas, y entré al seminario al año siguiente.
Y ahora, después de 10 años de cura se me ha despertado con absoluta claridad la llamada a la Misión en África. ¿Cómo? Pues ya en noviembre de 2015 un militar de mi parroquia, José Luis Sánchez Urbón, me invitó a Koulikoro (Mali), donde él estaba de jefe de la misión del ejército español. Conocí a unas misioneras colombianas maravillosas y allí empezó mi creciente curiosidad (yo ni me planteaba salir de mi querida diócesis de Getafe, ya hay mucha misión allí, decía yo).

Un par de meses después un matrimonio de mi parroquia, Fran y Loreto, me presentaron al P. Christopher Hartley, que estaba de paso por España dando charlas y pidiendo ayuda. Ellos lo conocían porque siendo novios e incluso al año de casarse iban a República Dominicana a ayudarlo. 
Él está ahora en Gode, Etiopía, misión que visité en junio-julio del 2016.
El verano pasado, también mientras oraba, sentí la voz del Señor, que daba respuesta a mi inquietud. El Señor, en la Capillita pobre de Gode, me decía "Te quiero aquí, te quiero aquí". Así de sencillo. 
¿Qué hacer? Orar, ser del Señor, escuchar a la gente, ser sacerdote, aprender el idioma, ir a por agua, hacer chapuzas, visitar a los enfermos, acompañar a la monja, los voluntarios y las ex-prostitutas del programa, ayudar a cuidar de los niños. Y sobre todo, celebrar la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana.
Ahora todo es nuevo, pero sé que el Señor me ayuda y protege, como lo ha hecho hasta ahora".


                                                                                            PAUL SCHNEIDER, Misionero en Etiopía

16 de octubre de 2017

Testimonios de una misión con VALENTÍA. #DOMUND

Testimonio de D. Fernando Redondo Pavón, sacerdote actualmente, de la Parroquia San Fortunato de Leganés y misionero en Brasil.

"Tras haber compartido mi vida, durante siete años, como misionero en la Prelatura de Lábrea (Amazonas-Brasil), ha sido un gran regalo de Dios el haber podido volver durante este verano con un grupo de jóvenes de la Diócesis de Getafe y encontrarme de nuevo con tantas personas y comunidades ribereñas e indígenas con las que durante esos años he compartido tanto. Al mismo tiempo ha sido una gran satisfacción el haber podido acompañar a este grupo y ayudarles a entrar en la realidad cultural, social y eclesial del pueblo amazonense. Durante el mes que hemos pasado en la Prelatura de Lábrea, han podido vivir en primera línea como viven estos pueblos, cuales sus dificultades, sus sueños y proyectos, así como el compromiso evangelizador de la Iglesia en favor de ellos. 
Ha sido una experiencia intensa visitando las familias, participando en las celebraciones de las diferentes comunidades y adentrándose durante seis días en plena selva, teniendo así la oportunidad de conocer como es la vida de estas comunidades y como es el día a día de los misioneros y misioneras que con su vida, trabajo y palabra, llevan la buena noticia del Evangelio hasta las aldeas más recónditas.

Estoy seguro que esta intensa experiencia les ha abierto nuevos horizontes, les ha ayudado a percibir la riqueza y pluralidad de nuestra Iglesia comprometida en la defensa de la vida y en llevar el Evangelio a toda raza y nación tal como Jesús indicó".


                                                                                                                     Fernando Redondo Pavón

Testimonios:

D. Carlos Díaz Azarola, rector del Seminario de Getafe

"Al recordar las caras y nombres de estas personas, las conversaciones que hemos tenido con ellas y las experiencias que hemos compartido, doy muchas gracias a Dios por ser miembro de la Iglesia: una Iglesia que se acerca a los más pobres y enfermos para ponerse a su lado y llevarles luz y esperanza; una Iglesia que, celebrando la Eucaristía, hace presente en los más recónditos rincones de la Tierra a Jesucristo vivo; una Iglesia que escucha y acoge las inquietudes, sufrimientos, gozos y anhelos de los hombres; una Iglesia que lucha por la defensa de sus derechos, de su tierra, de su vida; una Iglesia que trabaja por el cuidado de la Naturaleza, por la educación de calidad, por la atención sanitaria, por la justicia, por la paz y la reconciliación, por el comercio justo y por muchas otras cosas que tienen que ver con el Evangelio y con la vida humana. Es una Iglesia que no escatima recursos cuando se trata de anunciar el Evangelio, una Iglesia que busca el diálogo entre los creyentes de todas las confesiones religiosas, una Iglesia que no tiene miedo de levantar su voz aunque ésta sea despreciada o censurada, una Iglesia que sabe que pertenece a Jesucristo y que sólo a El quiere servir. Es, en definitiva, una Iglesia que evangeliza y de la que nos podemos sentir muy orgullosos todos sus hijos".  

Ana Soria Vialás de 27 años, de Madrid:

"La experiencia en Lábrea ha sido regalo tras regalo, desde el acogimiento del obispo Don Santiago en su casa, hasta el acogimiento de cada persona que visitamos. No me deja de impresionar el cariño y amor de todos los brasileños que conocimos. Me hicieron sentir parte de una familia muy grande, como es la Iglesia y que allí también estaba mi casa. Podría contar mil anécdotas estupendas, de mucho amor y servicio por parte de los brasileños, pero no podrían expresar lo que viví allí. Realmente sentí la presencia de Jesucristo en cada casa que visitamos, de gente enferma pero muy feliz porque tenían la certeza de que Dios les amaba. Me dieron una auténtica lección de fe".

Juan Carlos Pérez Ruiz, seminarista:

"En Lábrea he visto que la Iglesia "se moja": colegios, una pastoral para la defensa de la tierra, atención de comunidades indígenas, centros para que los jóvenes no estén porla calle y puedan tener una comida al día, un aula para personas con deficiencias, un barco para atención médica de riberinhos e indígenas, viveros para reforestar zonas devastadas, apoyo para iniciativas cooperativistas, barrios de viviendas para personas sin recursos... Sin embargo, todas estas acciones de la Iglesia para dignificar la vida de las personas nacen de una vivencia profunda del Evangelio, del amor a Jesucristo. Él es el eje sobre el que giran todas estas iniciativas, destacando sobre todas ellas el apoyo y el esfuerzo por crear comunidades cristianas en las que se pueda celebrar la fe, ya sea con la Eucaristía cuando un sacerdote puede estar presente o al menos con la celebración de la Palabra, guiada por los líderes de cada comunidad".

Gracias por todos estos testimonios, que nos hacen estar orgullosos de las personas que dejan todo durante un periodo de su vida o la entregan totalmente para la Evangelización de la Palabra y la Ayuda a todos los más necesitados, los MISIONEROS.

                                                                                                            Delegación de Misiones de Getafe

10 de octubre de 2017

Carta del Obispo de Getafe, D. Joaquín Mª López de Andújar,


SE VALIENTE, LA MISIÓN TE ESPERA


Muy queridos amigos y hermanos:

Coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco hizo público su Mensaje para la Jornada Mundial de la Misiones, que celebraremos D.m. el próximo domingo 22 de Octubre, con el lema “Se valiente, la misión te espera”. Esta Jornada, nos dice el Papa, nos invita a hacernos tres preguntas: ¿Cuál es el fundamento de la Misión? ¿Cuál es el corazón de la Misión? ¿Cuál es la espiritualidad que debe inspirar la Misión?

1.- ¿Cuál es el fundamento de la Misión? El fundamento de la Misión está en el ser mismo de la Iglesia. La Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre otras muchas que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. La Iglesia es esencialmente misionera porque está destinada a todas las personas de buena voluntad, de cualquier raza, época o cultura, y porque está fundada sobre la fuerza transformadora del evangelio.

2.- ¿Cuál es el corazón de la Misión? El corazón de la Misión es Cristo Resucitado. Evangelizar es anunciar, con obras y palabras, a Jesucristo vivo entre nosotros. El evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo Resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida. Jesucristo es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor Y siguiendo este camino nos encontramos con la Verdad y recibimos la Vida que es la plena comunión con Dios Padre, en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor. El Evangelio, mensaje de salvación y anuncio de la Buena Noticia, se convierte de esta manera en “fuente” de donde brota la fuerza necesaria para salir de nuestra realidad, muchas veces cómoda y egoísta, y acercarnos a otras realidades. El misionero, con esa capacidad de acercarse a los más desfavorecidos y a los que no han alcanzado la luz de la fe, se identifica con el Buen Pastor, que carga sobre sus hombros las debilidades de los hermanos. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su labor de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quien se ha perdido por caminos tortuosos y sin meta.

3.- ¿Cuál es la espiritualidad que debe inspirar la Misión? El Papa nos habla de una espiritualidad de éxodo continuo, de peregrinación y de exilio. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). La misión de la Iglesia estimula también una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed de verdad y de justicia. Y la misión de la Iglesia propone también una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el “ya” y el “todavía no” del Reino de los cielos.


Deseo para todos, que esta Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, sea una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y grandes necesidades de la evangelización. 


Con mi bendición y afecto.

+ Joaquín María. Obispo de Getafe
9 de Octubre de 2017

2 de octubre de 2017

Octubre el mes de la Misión


Durante este mes de octubre, la Iglesia Católica celebra el Octubre Misionero, ofreciendo apoyo espiritual y material a las misiones y a los misioneros para anunciar del Evangelio.

La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe que es la encargada de organizar el Domund y despliega su actividad a lo largo de todo el año, pero con mayor intensidad durante este mes de octubre, que se corona con la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida en España como el día del Domund.

Durante todo el Octubre Misionero, las comunidades cristianas apoyan a la Misión con la cooperación espiritual dedicando la oración, y los sacrificios; la cooperación material ofreciendo donativos y limosnas; y la cooperación personal siendo misioneros o voluntarios misioneros ayudando a la misión universal de la Iglesia.

Las Obras Misionales Pontificias de España proponen, como todos los años, que, durante las cuatro semanas del mes de octubre, los cristianos dediquemos cada una de ellas a una intención concreta. Así la primera semana está dedicada a la oración; la segunda, al sacrificio; la tercera, a la limosna; y la cuarta, a la vocación misionera. En este sentido, en la mayoría de las diócesis españolas se han organizado diferentes actividades misioneras, como parte del Octubre Misionero.

El Papa Francisco invita en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones a “una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero”. “La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización”, recuerda el Papa.

30 de septiembre de 2017

Santa Teresa de Lisieux


Santa Teresa de Lisieux

El mes de las misiones, el Octubre Misionero, arranca con la fiesta de Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones.

“En el corazón de la Iglesia, yo seré el Amor”

Santa Teresa de Lisieux, nació en Normandía, Francia, el 3 de enero de 1873, fue monja de clausura a la edad de 15 años, y dedicó su existencia a orar y a sacrificarse por los sacerdotes, especialmente los misioneros. Leer más de su biografía: https://www.omp.es/cooperacion-espiritual-santa-teresa/

Santa Teresa de Lisieux nos ha dejado un mensaje misionero excepcional por su sencillez y profundidad. Sin salir de su convento, se convirtió en una verdadera misionera que nos enseña aún hoy la importancia de la colaboración espiritual con las misiones. Rezar por las misiones y los misioneros es una forma de colaborar a la que están llamados todos los fieles, escuchando y meditando la Palabra de Dios. La oración es el don y la fuerza que necesita la Iglesia para desarrollar la labor misionera cada día.

Pío XI, el “Papa del Domund”, declaró a Santa Teresita Patrona de las Misiones en 1927, calificando a esta santa como “una palabra de Dios”, “milagro de virtudes y prodigio de milagros”, “verdadera rosa de amor caída del cielo a la tierra para maravillar la tierra y el cielo”, “obra maestra de la naturaleza y de la gracia”… Ella es nuestra intercesora para pedir por los misioneros, por la Iglesia, y por todos los pueblos y personas que esperan en anuncio del Evangelio del amor.

Visita esta página para saber más sobre la cooperación espiritual con las misiones: https://www.omp.es/cooperacion-espiritual/