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23 de mayo de 2018

Asamblea OMP España y Jornadas Delegados Diocesanos de Misiones

Asamblea OMP España y Jornadas Delegados Diocesanos de Misiones

Con el lema “Misión ‘ad gentes’. Hacia un renovado compromiso misionero” Se celebrará del 21 al 23 de mayo las Jornadas de Delegados Diocesanos de Misiones y Asamblea Nacional de Directores Diocesanos de las OMP.

La Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, los Delegados Diocesanos de Misiones, los Directores Diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, el Consejo Nacional de Misiones y los coordinadores del Servicio Conjunto de Animación Misionera participarán en las Jornadas Nacionales de Misiones 2018.

El lema “Misión ‘ad gentes’ Hacia un renovado compromiso misionero” invita a reflexionar sobre el número 15 de la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco: “Juan Pablo II nos invitó a reconocer que «es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio» a los que están alejados de Cristo, «porque ésta es la tarea primordial de la Iglesia»[14]. La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia»[15] y «la causa misionera debe ser la primera»[16]. ¿Qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio esas palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”.

Durante los días de este encuentro los responsables de la animación misionera en España tendrán la oportunidad de escuchar ponencias sobre la misión ad gentes de la Iglesia, testimonios misioneros y experiencias que se están llevando a cabo en las Delegaciones de Misiones de España. Así mismo se llevará a cabo la presentación del Mes Misionero Extraordinario (MEM) de octubre de 2019, con la ponencia del profesor Eloy Bueno de la Fuente “Contexto Eclesiológico y misionero del Mes Extraordinario Misionero”. Está ponencia dará paso los trabajos en grupos para profundizar en las actividades y propuestas para el MEM.

Este encuentro de los responsables de la animación misionera en España tiene cuatro objetivos principales: fortalecer la convivencia entre los responsables de la animación, formación y cooperación misioneras en las diócesis y los que colaboran con la actividad misionera de la Iglesia; reflexionar sobre la actualidad de la misión ad gentes, independientemente de las connotaciones específicas de su condición jurídico-geográfica; valorar, desde la experiencia diocesana, el servicio que encarga el obispo de cada diócesis al delegado/a diocesano/a de misiones, además de su condición de director/a diocesano de las OMP; y participar con propuestas concretas en el proyecto celebrativo del Mes Extraordinario Misionero, en sus tres niveles de actuación: universal, nacional y diocesano.


Inscripciones on line a través de la Comisión Episcopal de Misiones

22 de mayo de 2018

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones 2018




“Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos” Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones, 21 de octubre DOMUND 2018

Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.



El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.


La vida es una misión



Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).



Os anunciamos a Jesucristo




La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».


Transmitir la fe hasta los confines de la tierra



También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.



Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.



Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.


Testimoniar el amor



Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.



Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).



Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.



Francisco


Vaticano, 20 de mayo de 2018
Solemnidad de Pentecostés

17 de mayo de 2018

Clausura del Curso de Evangelización Misionera en San Dámaso

Clausura del Curso de Evangelización Misionera en San Dámaso

Ayer finalizó el Curso de Evangelización Misionera de la Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso que pretende promover la formación académica de los agentes de pastoral que están interesados en la acción evangelizadora de la Iglesia.

Ayer tuvo lugar la clausura del año académico del Curso de Evangelización Misionera. El acto consistió en la evaluación de la actividad académica del Curso por parte de los alumnos, la entrega de los diplomas a los que finalizaban los dos años académicos y un momento de oración de acción de gracias.

Los alumnos dieron gracias a los profesores por su buena predisposición, su capacitación y la capacidad pedagógica, resaltando la importancia del Curso para su formación personal porque es una ayuda para clarificar ideas y un impulso a actuar. También valoraron muy positivamente los testimonios de los misioneros que se tuvo en su momento y la Jornada Académica con la intervención de Rainiero Cantalamessa. A continuación se hizo la entrega de los diplomas a cinco alumnos –una misionera y cuatro laicos- que terminaban el ciclo de dos años del Curso de Evangelización Misionera.

Anastasio Gil, Director Nacional de las OMP en España y Director de la Cátedra, agradeció al equipo de coordinación el esfuerzo por la organización de las actividades de la Cátedra. También señaló como el Curso es muy apreciado por las OMP en España; que la Cátedra supone una inversión personal y económica, de la que está muy satisfecho al ver los resultados que da en las personas que participan en las actividades y en la Iglesia. Por esto mismo, añadió, se ha becado a dos sacerdotes para cursar estudios de Misionología en Roma.

José María Calderón, Delegado Episcopal de Misiones de Madrid y miembro del equipo de coordinación, también agradeció a los alumnos su interés y les invitó a difundirlo en sus parroquias y comunidades cristianas. En este sentido se informó que ya está abierta la inscripción para el Curso de Verano de Misionología 2018, que también organiza la Cátedra de Misionología junto con OMP, y que pretende ahondar en la teología de la Misión, profundizar en algunos retos actuales de la evangelización, reflexionar juntos, intercambiar experiencias sobre la animación misionera y participar en unas jornadas de convivencia misionera. Más información en el Curso Verano Misionología 2018

Por último, el profesor Juan Carlos Carvajal señaló cómo el Curso reúne cada año a personas de una amplia variedad de experiencias vitales y eclesiales, porque hay misioneras, sacerdotes y laicos. También destacó que en la Jornada tanto el Gran Canciller, el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, como el Rector, Javier Prades, destacaron la importancia de la Cátedra en la Universidad Eclesiástica San Dámaso en la línea marcada por el papa Francisco en la Constitución apostólica Veritatis gaudium. De hecho, la asistencia de los alumnos a las clases en la sede de la Universidad es ya un gran testimonio de la importancia de la misión y un acicate a los demás alumnos de la misma: “estamos haciendo Iglesia”, concluyó.

Finalmente, el grupo pasó a la Capilla de la Universidad para hacer una oración centrada en el Espíritu Santo para agradecer y encomendar el fruto de este año académico del Curso de Evangelización Misionera.

14 de mayo de 2018

Testimonio Misionero de la Hna. Elizabeth Páez, calasancia

El pasado 7 de Abril, tuvimos el testimonio en el Festival de la Canción Misionera, de la Hna. Elizabeth Páez. Una experiencia misionera que contagia a todos los que se sienten con inquietudes misioneras. 

LA HUELLA DE INDIA 

El pasado 1 de julio embarqué junto a M. M. Carmen Sánchez hacia la India. 


Comenzaba así mi experiencia de conocimiento y acercamiento a esta realidad congregacional tan diferente para quienes hemos nacido fuera de esta cultura. 



Fueron unas cuantas horas de vuelos para poder llegar a Ranchi (capital de Jharkand) a nuestra casa de formación. Nos recogieron en el aeropuerto M. Theresse y Shanti (una de las novicias) en una especie de “taxi” (algo parecido a una moto con un carro donde entran varias personas). 


Estábamos agotadas (el viaje, el cambio de hora, el clima), no obstante lo primero que me llamó la atención fue el modo de conducir: todos se cruzaban por delante, por los lados (personas, motos, coches, animales), se avisaban de los cambios por medio del claxon y allí nadie parecía chocarse con los demás. Dentro del caos percibía un cierto orden natural en el que todos parecían respetar su espacio. Verdaderamente me admiraba su manera de circular por la calle y los buenos reflejos que tenían para frenar a milímetros de distancia del de delante y no llegar ni a tocarse. 


Al llegar a la casa de formación nos estaban esperando las formandas (candidatas, postulantes y novicias) junto con M. Punam. Allí nos dieron la bienvenida a través de un rito muy sencillo y cercano que personalmente me hizo sentir en casa. 



Viven en la casa de formación (hasta este momento) trece candidatas (Binita, Mary, Dipika, Joti, Divia, Eliz, Monica, Maduri, Dipika, Riky, Sushanti Mukti y Sosan); seis novicias: tres de reciente ingreso (Sonam, Anuja, Brijite) y tres de segundo curso (Anima, Rajini y Shanti), MM. Mari Carmen, Theresse y Punam (desde el 16 de julio, M. Rita). Al principio me bailaban los nombres, todas me parecían iguales pero con el pasar de los días fui empezando a ponerles rostro y nombre a cada una. Viví con ellas mis primeros quince días. Me ayudaron a centrarme y a adaptarme un poco a la realidad. Pasaba muchas horas entre ellas, al principio no me dejaban recoger, ni ayudarlas a limpiar (para ellas yo era una huésped). Los primeros días dejé que la cosa siguiera así pero poco a poco me fui ganando un hueco y pasé de ser la hermana huésped a ser una más en el grupo. Esto me permitió acercarme un poco más a su cultura, escuchar su lengua, dar pequeños pasos con el inglés, aprender alguna danza, dejarme vestir y peinar por ellas… 



Durante esos quince días que estuve allí hacía lo que buenamente podía, teníamos la misa a las 5.30, rezábamos, desayunábamos y luego algunas de ellas tenían clase fuera, otras inglés en casa. Durante este tiempo me costó un poco parar, me dediqué a leer algunos libros que Mari Carmen me dejó. Aquí experimenté la sensación de que el tiempo era eterno. Algo tenía que empezar a comprender si quería pasar por esta experiencia y que ella pasara a su vez por mí: que el tiempo era el marcado por ellos y yo era la que debía caminar a su ritmo. Recuerdo como anécdota un día que oí que me estaban llamando y fui corriendo a ver qué pasaba, y al llegar al sitio una de las candidatas me dijo algo así: “sister, no hace falta que corras, aquí nunca corremos”. Efectivamente, aquí no corren, todo el tiempo es suyo, está a su disposición. Mi misión en la casa de formación fue aprender a estar sin hacer nada la mayor parte del tiempo, en algunas de las tardes que viví allí las dediqué a enseñarles la canción FM dijo sí para que la aprendiesen y algunas canciones en español. 


Mi segundo impacto en la India me lo llevé cuando salí a la calle, qué realidades, qué variedades y una única sensación, Dios estaba presente en medio de ellos. Ante mis ojos veía una ciudad caótica, sin embargo para ellos esta era su manera de vivir. Me impactó mucho la mirada de algunas mujeres y la variedad de colores de los uniformes de los niños. Además de la suciedad de las calles y de la contaminación acústica que era tremenda. 

Así, entre las jóvenes, los libros, la dificultad de la lengua y la realidad de fuera de la comunidad pasé esas primeras semanas feliz en medio de esa realidad. Miro a las hermanas que viven en Ranchi desde fuera (y ahora un poco más de cerca) y descubro bastante vida entregada en silencio, poco a poco, aceptando las dificultades que se van presentando e intentando darles respuesta. Aún en medio de todo ello las veo felices y aportando (como cada una de nosotras en cualquier parte donde estamos) lo que buenamente pueden y tienen. 

El día 16 de julio, en compañía de M. Inés y de M. Punam (que acababa de ser trasladada) salimos para la comunidad de Derang. Sabía que allí me iba a encontrar con niñas del Hostel, que estaba la escuelita, que todo era muy sencillo, pero la realidad de lo que vi me sobrecogió. Era un día caluroso de tormenta, en el camino sólo se veían algunas personas, todo campo, un verde precioso que me evocaba muchos recuerdos (en cierto modo a la vegetación de Uruguay y a algunas zonas de Galicia). Después de casi dos horas en coche desde Ranchi en el coche de Namjam (es un buen colaborador de las hermanas y las traslada con su coche cuando ellas le necesitan) llegamos a Derang. 


Allí estaban las niñas del Hostel, esperándonos para darnos la bienvenida. El mismo gesto de acogida que había vivido en Ranchi lo veía nuevamente en estas pequeñas. Junto a las niñas estaban MM. Jeanette, Ashrita y Suni para acogernos. Terminado todo el rito de acogida, rezamos, cenamos y nos fuimos a dormir. 



Era mi primera noche en Derang, me sentía invadida por un misterio que me hacía sentirme pequeña. No podía contener las lágrimas, había allí más de Dios de lo que yo me podía imaginar. 



La sencillez, la mirada de esas niñas, la alegría de las hermanas en medio de esa realidad, todo me hablaba de Él. Y yo me sentía feliz, descubría que mis lágrimas eran de alegría ante un Misterio que me invitaba a entrar descalza. 


Dos días más tardes llegó Isabel Salvador (cooperante española con la que compartí la experiencia); fuimos a recogerla a Ranchi. Al regresar a Derang las niñas le dieron la bienvenida como lo habían hecho conmigo unos días antes. 


El miércoles 19 nos dieron la acogida en el colegio. Era la primera vez que veía a todo el alumnado y al profesorado junto. Allí estaban todos expectantes y yo también. A partir del jueves 20 empezamos a trabajar ya de lleno con los alumnos, atendíamos un grupo por la mañana y otro por la tarde. Establecimos dos niveles de trabajo, desde infantil hasta 3º de EP y luego el otro nivel desde 4º a 6º de EP (al final de la semana pasaban por nuestras manos los trescientos noventa y dos). 


Como este año es un año especial por el regalo de la canonización del Padre Faustino, M. Inés vio que lo mejor era trabajar las catequesis preparadas por la comisión de pastoral vocacional con ellos. Los días previos a la llegada de Isabel nos leímos las catequesis para poder presentársela a ella. Los primeros días de su llegada, las trabajamos juntas y ya desde ahí empezamos a pensar en qué actividades sencillas podíamos hacer con ellos. No era fácil, el idioma nos presentaba el mayor obstáculo y los medios eran los que teníamos; no obstante nos dividimos el trabajo (ella era del área de inglés y yo del de música). La verdad fue que hicimos un buen equipo, nos complementábamos, ella aportaba el conocimiento más fluido de la lengua y su experiencia como maestra de inglés (desde hace ya muchos años) y yo el carisma y la parte musical. Desde ahí comenzamos a pensar cómo apoyarnos para poder respirar al aire del Instituto y ayudar a otros a hacerlo. 


La experiencia fue muy enriquecedora, los alumnos aprendieron rápido y con ilusión cualquiera de las actividades que les propusimos, incluida la canción de FM dijo sí. Los profesores nos ayudaron mucho, nosotras como podíamos les decíamos en inglés y ellos les traducían a los niños en mundari o en hindi para que lo entendiesen mejor. En esta misión también tuvimos mucha ayuda de M. Punam que cuando podía se venía con nosotras para hacer la traducción simultánea del inglés al hindi. 



Acostumbrada a trabajar al estilo de la escuela en España, la labor educativa en India me resultó mucho más sencilla a la vez que compleja, tenía en un mes que intentar transmitir y contagiar la figura del Padre Faustino sin poder casi comunicarme con las palabras y sin tener muchos medios. No fue nada fácil, podía expresar algunas cosas pero muy mínimas. No obstante los alumnos parecían que nos devoraban con la mirada, lo que a mí me parecía más simple (en cuanto a actividades) para ellos era el “no va más”. Esto me dio la posibilidad de compartir y de aportar únicamente desde mi ser consagrada. Descubrí que existía en mí mucha riqueza escondida que no sabía que la tenía hasta que experimenté el límite. Tuve la sensación (en muchos momentos) de que mi mente se iba volviendo más creativa e iba naciendo otro modo de transmitir vida sin tener que valerme tanto de lo externo, sino más bien de la intuición interior. 



Además de la misión que realizamos en el colegio, también tuvimos algunas actividades con las niñas del Hostel (canciones, juegos, alguna oración). Viven cincuenta y siete niñas ahora mismo. M. Jeanette es la responsable de ellas. Además de las hermanas de la comunidad recibe la ayuda de una profesora que vive en el Hostel Ms. Pritiwanti. Con ellas compartimos mucho de nuestro tiempo, empezando con la eucaristía por las mañanas y terminando con el rezo del rosario por las tardes. 


A su lado aprendí algunas expresiones propias de aquí (en hindi y en mundari) y alguna que otra canción a María también en su lengua. A su vez ellas aprendieron algunas canciones breves en español. Les encanta cantar, tienen muy buenas voces y muy buen oído. 


La vida en Derang al igual que en Ranchi tuvo para mí sus dificultades. Aquí experimenté lo difícil que es no poder comunicarse (especialmente con aquellos que sólo hablaban su lengua nativa); la inclemencia del tiempo (a veces llegaba a llover 5 o 6 días sin parar con algunas tormentas fuertes; mucha humedad, casi no salía el sol, y en otros momentos hacía un calor que aplastaba); los sinfín de animalitos inofensivos y otros no tanto ante los que había que cuidarse; las precariedades propias de vivir en el bosque: aquí por más que quisiéramos en mucho de los momentos quedábamos incomunicadas, no llegaban las señales para el internet ni entraban ni salían llamadas. Había días que teníamos señal y la aprovechábamos pero en otros muchos momentos no. Descubrimos que a 15 minutos de nuestra casa en la mitad del camino llegaba un poco la señal y a veces íbamos hasta allí para ver si podíamos escribir, pero muy difícil la comunicación con los móviles aquí. A veces teníamos luz eléctrica, pero en muchos momentos se cortaba y nos manejábamos con unas lámparas. Aún así, a pesar de todas estas dificultades puedo decir que he sido feliz en medio de esta misión durante este tiempo. Descubro en ella una realidad y una cultura compleja pero apasionante, muy sencilla y profunda. 


Esta ha sido mi experiencia en India. Un tiempo que lo he vivido como un regalo del Señor. Sólo siento en mi corazón un agradecimiento grande. En primer lugar al Señor que fue quien me trajo a esta tierra y aquí me tocó el corazón. A la hermanas de Ranchi y de Derang por su acogida, cariño y cercanía todo el tiempo que estuve entre ellas. Gracias por permitir y favorecer que me sintiese en casa desde el primer momento. 




A la comunidad educativa del colegio de Derang por su disponibilidad y colaboración durante el tiempo compartido; a Isabel Salvador por todo lo que aprendí a su lado compartiendo misión y al Instituto por haberme regalado la oportunidad de vivir esta experiencia y posibilitarme conocer otra forma de vivir el carisma calasancio. Gracias! 


                            M. Elizabeth Páez

9 de mayo de 2018

Misión “ad gentes”. Hacia un renovado compromiso misionero

Misión “ad gentes”. Hacia un renovado compromiso misionero

Del 21 al 23 de mayo se celebrarán las Jornadas de Delegados Diocesanos de Misiones y Asamblea Nacional de Directores Diocesanos de las OMP con el lema ” Misión “ad gentes” Hacia un renovado compromiso misionero”

La Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, los Delegados Diocesanos de Misiones, los Directores Diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, el Consejo Nacional de Misiones y los coordinadores del Servicio Conjunto de Animación Misionera participarán en las Jornadas Nacionales de Misiones 2018.

El lema “Misión ‘ad gentes’ Hacia un renovado compromiso misionero” invita a reflexionar sobre el número 15 de la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco: “Juan Pablo II nos invitó a reconocer que «es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio» a los que están alejados de Cristo, «porque ésta es la tarea primordial de la Iglesia»[14]. La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia»[15] y «la causa misionera debe ser la primera»[16]. ¿Qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio esas palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”.

Durante los días de este encuentro los responsables de la animación misionera en España tendrán la oportunidad de escuchar ponencias sobre la misión ad gentes de la Iglesia, testimonios misioneros y experiencias que se están llevando a cabo en las Delegaciones de Misiones de España. Así mismo se llevará a cabo la presentación del Mes Extraordinario Misionero (MEM) de octubre de 2019, con la ponencia del profesor Eloy Bueno de la Fuente “Contexto Eclesiológico y misionero del Mes Extraordinario Misionero”. Está ponencia dará paso los trabajos en grupos para profundizar en las actividades y propuestas para el MEM.

Este encuentro de los responsables de la animación misionera en España tiene cuatro objetivos principales: fortalecer la convivencia entre los responsables de la animación, formación y cooperación misioneras en las diócesis y los que colaboran con la actividad misionera de la Iglesia; reflexionar sobre la actualidad de la misión ad gentes, independientemente de las connotaciones específicas de su condición jurídico-geográfica; valorar, desde la experiencia diocesana, el servicio que encarga el obispo de cada diócesis al delegado/a diocesano/a de misiones, además de su condición de director/a diocesano de las OMP; y participar con propuestas concretas en el proyecto celebrativo del Mes Extraordinario Misionero, en sus tres niveles de actuación: universal, nacional y diocesano.


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