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22 de octubre de 2020

P. Calderón, director de OMP España: “Gracias a los que han hecho posible el Domund en esta situación tan extraña”

                              
El pasado domingo 18 de octubre se celebró en todo el mundo la Jornada Mundial de las Misiones. Este año, aunque la pandemia ha condicionado la celebración del Domund, ha salido adelante con éxito gracias a la creatividad de diócesis, parroquias, colegios, etc. Al finalizar la campaña, José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) –organizadora del Domund- ha querido dar las gracias a todos los que han colaborado con las misiones. También el presidente internacional de OMP, monseñor Giampietro Dal Toso, ha agradecido la implicación de España en esta Jornada, tanto de la comunidad cristiana como de OMP.
“El Domund de este año se va a recordar como el Domund del confinamiento o de la pandemia”, explica José María Calderón, director nacional de OMP. “Queremos dar las gracias a todas las personas que habéis hecho posible que el Domund se celebre en esta situación tan extraña, y que hayáis sido generosos y compartido con la Iglesia misionera vuestros donativos”.

El director nacional destaca que la Iglesia en España es muy generosa con el Domund, y eso es posible gracias a tantas personas que han colaborado con su oración, su donativo y su esfuerzo –tanto particulares como colegios y parroquias-. También agradece a los que han colaborado con las noticias a través de los medios de comunicación. “Los misioneros os lo van a agradecer. La Iglesia va a seguir evangelizando gracias a vuestro trabajo, vuestro esfuerzo, vuestro sacrificio”, concluye.

Agradecimiento a los católicos españoles desde el Vaticano

Monseñor Giampietro Dal Toso, presidente internacional de OMP en el Vaticano, no ha querido dejar pasar la ocasión para agradecer a los católicos españoles por el apoyo que dan a los misioneros. “Es un aporte que manifiesta la gran sensibilidad misionera que hay en España”, explica en un vídeo, grabado por la corresponsal de COPE en el Vaticano, Eva Fernández, desde Roma. “Hay muchísimos misioneros y misioneras españoles, consagrados, sacerdotes y laicos, que se van por el mundo. Pero están ahí porque detrás hay una comunidad cristiana española que es muy fuerte, y recibe mucho esta llamada a la misión.”. Asimismo, quiso agradecer el esfuerzo y trabajo que se hace desde OMP España.

Un Domund marcado por la pandemia

En este año, el Domund ha estado marcado por la pandemia. Por un lado, según explicó José María Calderón en la rueda de prensa del Domund, las necesidades en las misiones se han “multiplicado”, no solo a nivel sanitario, sino sobre todo en cuanto a la pobreza. Y por otro lado, las restricciones sanitarias en España –reducción de aforos, imposibilidad de sacar las huchas a la calle…- han dificultado la celebración de esta jornada como se hacía tradicionalmente, lo que ponía en riesgo la ayuda que las misiones reciben cada año.

Sin embargo, OMP España ha afrontado la situación proponiendo la edición del Domund más digital, con una página web donde se ofrecían los testimonios de seis misioneros en diversas partes del mundo de una forma interactiva (www.domund.es). Además, ha habilitado nuevas formas de donar más digitales (Bizum al 00500, tarjerta de crédito, por teléfono), y ha hecho un llamamiento para que el COVID-19 no frene el donativo. Entre las iniciativas digitales, destaca la I Carrera virtual solidaria del Domund, en la que participaron más de 2.000 corredores en toda España, que lo contaron en redes sociales con el hashtag #CorrePorElDomund.

La única iniciativa nacional que sí ha podido celebrarse –aunque con limitaciones de aforo- ha sido la exposición “El Domund al descubierto”, que en su sexta edición llegaba este año a la catedral de Burgos, con motivo de su VIII Centenario. En el marco de esta exposición, el tradicional pregón del Domund fue pronunciado por D. Félix Sancho, presidente del club de Baloncesto Hereda San Pablo.

20 de octubre de 2020

Isabel Mínguez Heredia, Misionera en Kazajstán

Soy Isa, tengo 47 años, de la tercera Comunidad Neocatecumenal de San Saturnino (Alcorcón). Fui enviada, a Aktiubinsk, una ciudad de Kazajstán, en enero del 2006, como chica en misión. Antes de partir, el Señor me concedió trabajar en la enseñanza durante 8 años, soy profesora de economía. ¡Qué palabra más bonita MISIÓN, verdad? 

No sé lo que conoceréis de este país, yo antes de ir, a penas lo localizaba en el mapa… os voy a situar un poco, antes de compartir mi experiencia. 

Es una república del centro de Asia, se independizó de la Unión Soviética en 1991. Se extiende desde el mar Caspio hasta China, su superficie es aproximadamente la de Europa occidental (7 veces España) está muy poco poblada (18 millones de habitantes). Es una inmensa estepa con un clima continental extremo: en invierno soplan los fuertes vientos de Siberia y las temperaturas descienden a 40º C bajo cero; en verano en cambio, pueden alcanzarse los 40ºC sobre cero. Un país rico en gas y petróleo. Es de mayoría musulmana. Se habla ruso y kazako. 

Estoy en Aktobe (en kazako) porque hacía falta una profesora para ayudar a los niños de una familia misionera. Cuando le dije que Sí al Señor, que no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras Tú, estaba dispuesta a ir dónde Él quisiera, a seguirle allí donde Él me estaba esperando. Le pedía que me mostrara sus huellas para seguirle. Yo soy muy indecisa. Para mí ha sido una señal, sentir cómo lo tenía todo preparado. ¿Por qué aquí? ¿Tan lejos de mi familia, de mi comunidad? ¿En un lugar que ni hubiera escogido para hacer turismo? Sólo Él lo sabe. Pero yo he visto cómo me ha precedido. En mi vida, hay dos santas especiales: Santa Teresa de Lisieux y Santa Faustina de Kovalska, y cuando llegué, me impresionó ver que había muchísimas estampas y cuadros de ellas, les tienen especial devoción. Tantos detalles que el Padre me ha mostrado. 

El frío se soporta, es difícil de contar, hay que vivirlo, algunos días menos 42 grados. A penas estamos en la calle, cuando más tiempo pasamos es cuando vamos a la parroquia andando unos veinticinco minutos. Es un paseo muy bonito. Todo blanco, con árboles secos a los lados. Lo que más me gusta es que vamos rezando el rosario, ¡cómo ayuda la Virgen!, se hace corto el camino. Las casas, que están cerca de la parroquia, donde viven algunos feligreses no tienen agua corriente, ni baño…ves a la gente con cubos, cogiendo agua de las fuentes, o tirando agua sucia. 

Nuestra parroquia, “El buen Pastor”, ¡un milagro! Me emociona la vida de fe, el testimonio del padre Thomas Karl Gumpperberg, el primer párroco. Franciscano capuchino, fue condenado a trabajos forzados a Siberia 10 años, por haber enseñado “materia religiosa” a los niños. Después de estar 6 años, le mandaron cerca de Moscú a unas minas de turba. Allí un médico judío consiguió que le trasladaran a una cárcel-hospital de tuberculosos, de limpiador, donde pudo asistir espiritualmente a los presos, siempre llevaba en la funda de sus gafas la sagrada forma. Cuando murió Stalin, pudo volver a Letonia. Y ahí no acaba su historia. Pudo haberse jubilado, sin embargo, enfermo y con 75años estuvo dispuesto a partir a Kazajstán para hacerse cargo de una pequeña comunidad de descendientes deportados católicos. 

Por las deportaciones de Stalin, “pueblos” enteros de tradición católica, de Alemania, Ucrania, Bielorrusia…fueron traídos aquí, a campos de trabajo, para repoblar estas tierras. Durante la época comunista, no había libertad religiosa, conservaron la fe de forma clandestina, se reunían a escondidas, se juntaban en secreto en las casas e incluso en el cementerio. 

El padre Thomas llegó a Aktobe en 1979. Comenzaron celebrando en una casa, que pronto se quedó pequeña, y en cuanto les dieron permiso comenzaron las obras. Los mismos feligreses, al regresar de sus trabajos, con el padre a la cabeza, levantaron el templo, entre 1981-83. 

Aún hoy muchos en Aktobe la conocen como la parroquia de “los alemanes”, al principio la liturgia era en este idioma. El cinco de enero de 1984, agotado por el trabajo, de forma súbita, partió hacia el Padre. Sus restos descansan en el cementerio de Aktobe. 

En 1993, el obispo de Asia Central conoce el Camino, y pide ayuda a sus fundadores, Kiko y Carmen, para evangelizar estas tierras. Así llegó nuestro actual párroco Tadeusz Smereczyński, y las primeras familias misioneras, una española y otra polaca. También mandaron chicas para ayudar. 

El territorio de la parroquia ha ido aumentando, gracias a las ayudas recibidas. Se ha construido un edificio donde además de la vivienda del párroco y el vicario, hay diferentes salas para catequesis, celebraciones, clases de guitarra, español…Además está Caritas parroquial, que ofrece un servicio de enfermería, comedor, lavandería y ducha. Los más necesitados reciben no sólo la posibilidad de comer un plato caliente o asearse sino también un trato humano, mostrándoles el amor de Dios. 

Durante este tiempo de misión, son muchas las gracias que he recibido del Señor, hay algo que me toca profundamente, la fuerza de la Palabra. Es impresionante. La Pa
labra, la Palabra de Dios, cómo transforma el corazón del hombre, cambia la vida, cura heridas profundas, reconcilia, consuela… Ha habido hermanos alcohólicos, que gracias a la predicación, a la escucha de la Palabra, han dejado de beber; otro hermano cuando recordó que ya desde el vientre materno Dios nos ama, sacó del hospital a su mujer ya anestesiada para abortar ; una hermana desesperada, buscando la forma de suicidarse, se encontró con el Amor de Dios (Kazajstán está entre los países con mayor porcentaje de suicidios en el mundo) ; son muchas las mujeres que han abortado, en una ocasión se acercó a la parroquia una anciana, angustiada pensando que se iba condenar porque había abortado 25 veces… Un matrimonio tártaro y dos de sus hijos, de tradición musulmana, después de un período de formación, pidieron recibir los sacramentos. Ella, se bautizó con el nombre de María, decía que le impresionaba poder leer las Sagradas Escrituras, tener acceso a la Biblia. Cada uno de ellos, un regalo, como Dios les ha puesto en mi camino, compartir sus alegrías, acompañarles en sus sufrimientos…ver cómo se transforman sus vidas, vivir con ellos la fe, es un lujo. 

Somos “un pequeño rebaño” como dijo san Juan Pablo II, en la capital, Astaná (ahora Nur-Sultán), en su visita pastoral en 2001. Somos poquitos, menos de 100, en una ciudad de 600000 habitantes. Dos comunidades, con matrimonios abiertos a la vida, con sueldos precarios (el salario medio es inferior a 400 euros, sin embargo los precios de los alimentos son similares a los de España) jóvenes, niños, muchos de los cuales no hubiesen nacido de no ser por la fe de sus padres. 

Es una alegría ver cómo crece nuestra diócesis (nació en 1999), mayor en extensión (700000km2) que España. Nuestro administrador apostólico, el padre Dariusz Buras, tiene su sede en Atyrau. Actualmente son 6 las parroquias que la forman, en varias hay hermanas de la congregación de Santa Elisabetta, y prácticamente en todas hay dos presbíteros. Hasta hace poco, sólo había uno. En un tiempo, uno de ellos pidió permiso al obispo para poder confesarse con uno ortodoxo porque el más cercano se encontraba a unos 900 km. Es una diócesis joven, los sacerdotes trabajan muchísimo, especialmente con los jóvenes. 

Aunque podría decirse que salí en misión hace casi 15 años, cada año que parto, es una “nueva” renuncia. Aún más que renunciar a los afectos, los bienes materiales, las comodidades, la seguridad de un trabajo como funcionaria…mayor es la renuncia a mí misma, salir de mis planes, proyectos, esquemas, razonamientos… A mí me gusta tener todo “controlado”, saber qué tengo que hacer para organizarme, para aprovechar bien el tiempo…pues no. En la misión no existe la rutina, cada año, cada día es distinto. Veo cómo hasta en los pequeños detalles me cuesta abandonarme totalmente a Él, descansar en Él, hacer su voluntad y no la mía. Porque, esto he experimentado que es la misión, hacer su voluntad. Por ejemplo, ahora mismo con la situación de la pandemia, no sabemos cuándo nos darán visado para volver. Aprendo cada día, que el tiempo no es para mí, si no para el Señor. Me invita a hacerme pequeña, a ponerme en sus manos, sabiendo que la misión la lleva Él. 

Estamos en Aktobe, además de nuestro párroco y el padre Jósef Siwinski, una familia murciana, otra romana (con cuatro y tres niños) y tres chicas. Descubrir en el otro a Cristo, es una gracia. El Señor me concede experimentar mi debilidad. ¡Qué difícil es la entrega verdadera, sin buscarse uno¡ Reconocer mi pobreza ha sido un regalo para encontrarme con Él, para mirarle a Él cada día, en cada momento. Cuanto más me conozco, más conozco su misericordia, su amor. Esto me permite reconocer que es Él quien actúa en mí. Es el Señor quien me concede servir, amar al otro. Es increíble la fuerza que da, sin Él no sería posible. Vivir en misión, me ayuda a estar más cerca del Él. 

Contenta con el Señor. Me da una alegría especial, y le bendigo por ello. Disfruto los regalos que me concede: la misión (de la que no soy digna); la oración; el escrute de la palabra, hablarle de tú a tú, y ver cómo siempre tiene algo nuevo, diferente qué decirme, me sorprende, es increíble cómo me conoce; las chicas con las que vivo, hay comunión entre nosotras, si no sería un infierno; los matrimonios, los niños, los hermanos de la comunidad. Todo me parece un regalo y así lo vivo. Estar en misión es un privilegio. 

Agradecida al Señor que me llamó, a la Iglesia que me envió para llevar la Buena Noticia, el Evangelio, para ser testigo del amor de Dios. ¡Qué más puedo decir…! sólo gracias, gracias, gracias. El Señor es bueno, Él es fiel. 

Rezad por la fe en Kazajstán, por los cristianos que allí viven, por sus presbíteros, por esta misión.

                                                                         DELEGACIÓN DE MISIONES-DIÓCESIS DE GETAFE

19 de octubre de 2020

DOMUND, Testimonio de un Misionero

Este Domingo 18 de octubre, se ha celebrado la Jornada para los Misioneros, DOMUND, “Aquí estoy, envíame”.

Este año en condiciones muy especiales a consecuencia de la COVID 19 que estamos padeciendo en todo el Mundo y que nos limita en las actividades y afluencia de feligresías en todas las parroquias.

En la Iglesia de San Juan de Dios del municipio de Getafe, como en todas las demás, también se celebró el DOMUND, y de una manera más especial,  ya que su párroco es el Director y Delegado de Misiones de esta Diócesis, D. Juan José Alonso Somalo.

La Eucaristía fue concelebrada por el misionero comboniano, Enrique Javier Rosich Vargas. Él ya visitó hace dos años la Delegación y de nuevo ha venido a España para visitar a su familia y para dar el testimonio como Misionero en esta fecha tan significativa del DOMUND en la parroquia, antes dicha.

Su misión la desarrolla en Africa, en el pais del Chad desde 1981, desde los 28 años. Dejando trabajo, familia y sin saber adónde iba a ir.

Explicó en la homilía “que cuando uno llega a un país diferente como Misionero, es como volver a nacer, porque tiene que volverlo a aprender todo; lengua, costumbres, tradiciones,… en definitiva como los niños que les tienen que enseñar cada paso lo que tienen que hacer”. Y eso, decía Enrique, “se lleva tiempo y no es fácil. Aunque después, y poco a poco, se crean lazos de unión y al final se sienten como una familia”

Comentó que “cuando uno decide irse de Misionero lejos, no es porque les guste o no, o porque se sientan con afán de aventura. Es porque van a llevar el Evangelio y Anunciar a Jesús a todos y eso significa amar a aquella gente y hacer lo posible porque puedan vivir mejor”. Y siguió “La Palabra, es acompañada también por las acciones, como por ejemplo dotar a un pueblo con un pozo de agua para que no puedan recorrer muchos kilómetros a por ella. Esa mejora lo agradecen muchísimo y se preguntan entonces quién es ese Jesús por el que se les ayuda tanto y por el que se tiene tanta Fe”.

De igual manera, se les ayuda en la educación, (se crean escuelas), en la justicia (son pueblos muy castigados por las discriminaciones), en la alimentación (dándoles semillas para que puedan salir por sí mismos hacia adelante), en sanidad (tienen dispensarios para atender a los enfermos), etc…, se les intenta mejorar todo y esa es su labor como Misioneros. Cambiar el Mundo por la fuerza de la Fe en Cristo. 

Enrique, está actualmente en la diócesis de Doba, en el Chad. Un país con muchos inmigrantes, con casi 16 millones de habitantes y cuyos idiomas oficiales son: el francés y el árabe. Con una estadística de un 50% de musulmanes y un 25 % de cristianos, entre católicos, protestantes y testigos de Jehová. 

Enrique Javier Rosich Vargas, misionero comboniano del Corazón de Jesús (MCCJ).

18 de octubre de 2020

Domingo 18 de Octubre, DOMUND 2020, DÍA DE LAS MISIONES

14 de octubre de 2020

VIDEO DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE GETAFE PARA EL DOMUND 2020


7 de octubre de 2020

Carta del Obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, con motivo del DOMUND 2020



 

LA MISIÓN EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA

Con motivo del DOMUND 2020



  Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

  El profeta Isaías, en el Antiguo Testamento, nos cuenta su vocación. El Señor Dios le interpela: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por mí?”, a lo que él contesta: “Aquí estoy, envíame” (Is 6,8).

  Esta experiencia que conocemos de labios del profeta se convierte en una imagen, en un ejemplo de toda llamada, incluso de la vocación de la Iglesia. Me permito entresacar de este texto algunos elementos para nuestra consideración:

  Isaías nos pone en el escenario de su historia, personal y social. La llamada de Dios siempre se da en un momento y en unas circunstancias históricas. Dios llama en nuestra existencia personal, no llama al ideal de persona sino a esta persona concreta.

  El llamado, como le ocurre al profeta, siente la confusión y la indignidad ante la llamada de Dios. Hay una desproporción inmensa entre la llamada y la repuesta, solo se puede responder desde la conciencia de la propia debilidad, pero sostenido en la confianza de la gracia.

  Por último, la llamada siempre es una interpelación. Dios nos saca de nuestra zona de confort para llevarnos a la aventura de la existencia humana tocada por la voluntad de Dios de salvar a todos los hombres.

  Al celebrar un año más la jornada de las misiones, el DOMUND, es bueno hacer memoria que la misión forma parte de la vida cristiana y está en el corazón de la Iglesia. La Iglesia existe para la misión. La Iglesia es misionera en su esencia, por eso las palabras del profeta Isaías que sirven como lema este año para el DOMUND, nos invitan a abrirnos, a la disponibilidad. Ante la llamada de Dios solo podemos responder con generosidad, cada uno desde su situación, lugar o posibilidad. Se comienza siendo misionero en el corazón, después cada uno lo vive como Dios le pide. Por esto, cada día podemos preguntarnos para que no se apague en nosotros la llama misionera: ¿qué me pide Dios?

  El lema escogido por el Papa Francisco para el DOMUND de este año recoge las palabras de la profecía de Isaías que hemos citado ya: “Aquí estoy, envíame”. Es la confirmación inspirado en la Palabra de Dios de la visión de una Iglesia en salida, porque la Iglesia solo puede ser misionera, o no tendría razón de ser. El mismo Francisco en su mensaje para esta Jornada misionera nos explica el sentido de ese espíritu misionero de salida que quiere llegar a todos: “La misión, la “Iglesia en salida” no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae» (Sin Él no podemos hacer nada, LEV-San Pablo, 2019, 16-17). Dios siempre nos ama primero y con este amor nos encuentra y nos llama. Nuestra vocación personal viene del hecho de que somos hijos e hijas de Dios en la Iglesia, su familia, hermanos y hermanas en esa caridad que Jesús nos testimonia. Sin embargo, todos tienen una dignidad humana fundada en la llamada divina a ser hijos de Dios, para convertirse por medio del sacramento del bautismo y por la libertad de la fe en lo que son desde siempre en el corazón de Dios”.

  Este año celebramos el DOMUND en medio de la situación que ha creado la pandemia del Covid-19. Un tiempo difícil pero que podemos hacerlo también oportunidad de conversión y crecimiento, haciendo de la dificultad, posibilidad. Es buen momento para la creatividad y la imaginación, siempre vivido en oración y en generosidad. Es buen momento para salir de nosotros mismos y buscar a Dios que está en el hermano, especialmente en el más pobre y necesitado, momento para ensanchar el corazón que nos haga, con la gracia de Dios, pasar del temor a la generosidad que nos haga recobrar la alegría y la esperanza del Evangelio. Es el modo de ser misioneros en nuestro ambiente y ayudar a los demás.

  Las misiones y los misioneros siguen necesitando de nuestra oración, afecto y ayuda material. Ellos viven permanentemente en la situación de crisis que vivimos nosotros ahora. Ojalá que no caigamos en la tentación que denuncia el Papa en su última Encíclica, Fratelli tutti, “Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente” (n. 65).

  Quiero reiterar mi agradecimiento a todos los misioneros que entregan su vida por el Evangelio en cualquier lugar del mundo, al tiempo que los encomendamos a la intercesión de la Virgen María, Estrella de la Evangelización.

  Con mi afecto y bendición.

   

                                                            + Ginés, Obispo de Getafe

1 de octubre de 2020

Corre por el DOMUND, corre por los misioneros


Las Obras Misionales Pontificias lanzan la Primera Carrera Virtual por el DOMUND, para colaborar con las misiones y los misioneros mientras se practica deporte, uniéndose a #CorreporelDomund. Esta iniciativa es una de las principales novedades de la Jornada del DOMUND de este año 2020 y pretende llegar así a personas de todo el mundo. Aquí el vídeo de presentación.

La forma de participar es sencilla: se entra en https://domund.es/carrera-solidaria/ y se escoge equipo. Se puede elegir entre los seis protagonistas del vídeo del DOMUND. Hay que rellenar unos datos personales y elegir la distancia que se desea recorrer. Se puede caminar o correr 3 ó 5 kilómetros. Para los más entrenados y valientes también hay la posibilidad de recorrer 10 kms. Esta iniciativa tiene un precio solidario de 5€, aunque se puede donar más si así se desea. Una vez inscrito, se recibes un dorsal personalizado con el nombre.

El “evento” virtual se celebrará el fin de semana del Domund y se podrán compartir los resultados en las redes sociales utilizando el hashtag #CorreporelDomund. Si se prefiere competir contra otros usuarios, se puede encontrar un enlace en la inscripción para descargar la aplicación JustMove, donde se puede encontrar el evento y medir los propios resultados el día en que se decida realizar la prueba. Un vídeo explica cómo hacerlo.

Se trata de una forma sencilla de caminar o correr, con los latidos del corazón al ritmo de los misioneros, que un día emprendieron el camino… hacia los demás.

29 de septiembre de 2020

Comienza el Domund, en su versión más digital

Comienza el Domund, en su versión más digital

Un año más arranca la campaña del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones convocada por el Papa para implicar a todos en la misión de la Iglesia. Celebrada sin interrupción desde 1926, el Domund se enfrenta este año a una situación difícil por la pandemia. Obras Misionales Pontificias (OMP) propone su campaña más digital con el lanzamiento del vídeo del Domund y de la página web www.domund.es. Además del testimonio de los misioneros, destaca la primera carrera virtual del Domund y la exposición “El Domund al descubierto” en Burgos.

Una familia con cinco hijos en Tanzania. Una religiosa médico en Camerún. Un religioso profesor en Vanuatu. Un sacerdote en Japón y otro en la selva amazónica en Perú. ¿Qué tienen en común? Una llamada de Dios, a la que todos respondieron “Aquí estoy, envíame”, tal como reza el lema del Domund, la gran fiesta de las misiones de la Iglesia universal. Y precisamente por ello, son los protagonistas del vídeo del Domund de este año, en el que se muestra la belleza de la misión universal en una variedad de carismas, localizaciones y tareas. De carácter testimonial, pretende acercar sus historias a los colegios y parroquias que este año no podrán recibir la visita física de misioneros, como era tradición.

“A nosotros nadie nos paga por estar aquí”, explican Juan Pablo Trenor y María Martínez, una familia del Camino Neocatecumenal con cinco hijos que viven en Arusha (Tanzania). Entre cortes de luz y agua, con un idioma que desconocían, viven con sus hijos su vida de fe y acompañan la pastoral de la parroquia. Ellos participan en el vídeo del Domund de este año, al igual que Rosario García, médico, misionera de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que ofrece en medio de la selva de la diócesis de Yaundé un hospital, donde van muchos enfermos a curarse o a morir con dignidad.

Estos testimonios se unen a los de Antonio López García Viejo –hermano corazonista misionero en Vanuatu (Oceanía)-, Pablo Seco –sacerdote diocesano en Japón-, o Alfonso Tapia –sacerdote diocesano en la selva amazónica-. Todos ellos, desde su particularidad, muestran cómo la Iglesia ha seguido adelante con el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos hasta los confines de la tierra. Las diócesis en las que están estos misioneros no podrían subsistir sin la ayuda del Domund.



Además del vídeo del Domund, OMP lanza una página web (www.domund.es) en la que se puede conocer de forma interactiva, con más detenimiento, la historia de cada una de estos misioneros que aparecen en el vídeo, sumados a los de la monja protagonista del cartel, la hermana Juana Dominguez, misionera en Angola. ¿Por qué os fuisteis a la misión? ¿Qué os encontrasteis allí? ¿Habéis tenido miedo? Son algunas de las preguntas que los misioneros responden en vídeos hechos por ellos mismos.

Junto con sus testimonios, se explica cómo el dinero del Domund sostiene y ha hecho crecer en los últimos 30 años las diócesis en las que estos misioneros entregan su vida. Son solo seis ejemplos de las 1.115 diócesis del mundo que dependen de la colecta del Domund.

Por último, desde la web se puede acceder a toda la información de las actividades nacionales de este año: la exposición “El Domund al descubierto”, que en esta 6ª edición, tendrá lugar en la catedral de Burgos; y la primera carrera virtual “Corre por el Domund”. Todas estas actividades se suman a las delegaciones de misiones de las diócesis españolas, que con creatividad están trabajando para que el Domund de este año llegue de una nueva forma.

Que el COVID-19 no frene tu donativo

Desde Obras Misionales Pontificias se anima a que la situación sanitaria no obstaculice el donativo de aquellos que quieran participar en la misión de la Iglesia. A pesar de que en muchas parroquias las colectas no se están realizando, y en los colegios se debe evitar el contacto con el dinero en efectivo -no habrá por lo tanto huchas y sobres con normalidad-, se puede colaborar de muchas formas. OMP ha habilitado los donativos por Bizum, que se suma a otras formas de colaborar digitales como el pago con tarjeta, la transferencia o Paypal.


23 de septiembre de 2020

Una oportunidad para la formación misionera online

Una oportunidad para la formación misionera onlineLa Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid anuncia la posibilidad de matricularse en sus diferentes cursos y seguirlos de manera “presencial online”.


La Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD) de Madrid hacía público un comunicado el 10 de septiembre en el que informaba del acuerdo de la Junta de Gobierno por el que “la Universidad comenzará su actividad docente en un modelo mixto ‘presencial físico y presencial online’ que permita el respeto de las normas en materia de prevención e higiene, así como el cuidado de la docencia presencial física, que es el modelo propio de nuestra Universidad”. En el comunicado se explica además que la Universidad estudiará las situaciones particulares de los estudiantes para atender en la medida de lo posible los casos de aquellos que, “por motivos probados, soliciten docencia online simultánea para sus asignaturas”.

Esto ha llevado a que la Cátedra de Misionología de la UESD anuncie a las personas interesadas, en la formación misionera que imparte, esta posibilidad, que se brinda como una oportunidad para quienes no puedan asistir de manera presencial físicamente.

La Cátedra, en colaboración con las Obras Misionales Pontificias, ofrece sus cursos para la formación misionera académica y no académica. Las dos opciones académicas son el Título de Experto Universitario en Misionología y el Diploma de Misionología. Además, ofrece el Curso de Evangelización Misionera.

11 de septiembre de 2020

Las próximas citas misioneras para jóvenes Sep 9, 2020

 Las próximas citas misioneras para jóvenes

Aunque este verano “atípico” no ha permitido las experiencias misioneras de jóvenes en otros países de otros años, en el calendario de este nuevo curso ya hay posibilidad de reservar unos días para la misión. Al igual que se han frustrado muchos planes que se habían hecho para las vacaciones: visitar a la familia, reunirse con los amigos, descansar, hacer turismo, etc., tampoco este verano han podido tener lugar las experiencias misioneras, que estaban previstas para los jóvenes, por la imposibilidad de viajar fuera de España. A pesar de ello el espíritu misionero no se ha detenido y se han organizado con jóvenes otras iniciativas de carácter misionero, de las que las Obras Misionales Pontificias se han hecho eco. Como explican desde el Consejo de Jóvenes de las OMP, el inicio del nuevo curso es verdad que viene cargado de mucha inseguridad porque no se sabe a ciencia cierta cuál va a ser la evolución de la pandemia en nuestro país y fuera de él, aún así, insisten, nada de eso debe restar a la inquietud misionera de los jóvenes y han puesto en marcha diversas actividades de animación misionera.

La primera tarea será la actualización de los datos de las instituciones misioneras que figuran en la “Guía Compartir la misión”, verdadero catálogo de experiencias misioneras. Una actualización que es en sí una apuesta por la esperanza de volver a este “compartir la misión”.

Por otro lado, el Consejo de jóvenes ha previsto las fechas para las actividades habituales del curso. Del 26 al 30 de diciembre se tendrán los ejercicios espirituales para jóvenes en Javier, Navarra, y del 16 al 18 de abril de 2021 está previsto el Encuentro misionero de jóvenes en El Escorial, Madrid. Son citas misioneras que los jóvenes no se deben perder, explican desde el Consejo.

Por último, no hay que olvidar la gran cita misionera de cada año: el Domund que este año tiene como lema: “Aquí estoy, envíame”. A las puertas del mes de octubre, mes de las misiones, todos los jóvenes están invitados a tomar parte en sus parroquias, grupos, diócesis… para vivir la misión de la Iglesia.

8 de septiembre de 2020

“Todo ha cambiado, pero una cosa es segura: nosotros seguiremos aquí”

“Todo ha cambiado, pero una cosa es segura: nosotros seguiremos aquí”

Ante la incertidumbre creada por la pandemia, la Iglesia en las misiones muestra su voluntad unánime de permanecer en la misión, con la gente. Obras Misionales Pontificias lanza un vídeo internacional en el que misioneros de todo el mundo y representantes de las iglesias locales –destaca la participación del cardenal Maung Bo, arzobispo de Yangon (Myanmar)-, unen su voz para dar un mensaje de esperanza al mundo: los más necesitados seguirán contando con ellos. Con este vídeo, se calientan motores para la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida como Domund, que tendrá lugar el 18 de octubre en todo el mundo.

“El mundo ha cambiado, y todo parece incierto… Las vidas han cambiado…”. Así comienza el vídeo #WeAreStilHere, que muestra de una forma coral a diversos misioneros y representantes de los territorios de misión en todo el mundo. “Pero déjanos decirte algo: una cosa es segura. Nosotros no nos vamos a marchar”, continúa. “No nos vamos a rendir, porque somos misioneros. Con Dios no hay nada imposible”. Y terminan haciendo una petición a unirse a su trabajo.

Este vídeo ha contado con responsables de diócesis consideradas territorios de misión, como el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon (Myanmar), o el jesuita español Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battambang (Camboya). También ha contado con la participación de misioneros de diversas nacionalidades, como el español padre blanco José María Cantal Rivas, que desde Argelia trabaja en el diálogo interreligioso. O Sor Veronika, una misionera croata que está en Islas Salomón, con la comunidad Buma. O Fr. Anton, misionero maltés en Guatemala, párroco en la selva tropical. O Sor Francise, misionera irlandesa en Pakistán, con los más marginados de la sociedad.

Todos, con diversos lenguajes que muestran la universalidad de la Iglesia –inglés, francés, italiano, alemán, español, maltés, swahili, coreano, tagalo, birmano… -, pero con un solo mensaje: la fidelidad a la misión, incluso en los momentos adversos. “Tener una misión es amar. Y el amor lo hace todo posible. Y por eso vamos a seguir aquí”.

Este vídeo es una iniciativa de diversas Direcciones Nacionales de Obras Misionales Pontificias –la institución de la Santa Sede que sostiene los territorios de misión – en todo el mundo. Con él se calientan motores para octubre, el mes misionero por excelencia en la Iglesia, cuya cumbre es la Jornada del Domund, que este año se celebra en todo el mundo el domingo 18 de octubre con el lema “Aquí estoy, envíame”.