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13 de octubre de 2016

Testimonio de María, antigua misionera nacida en Getafe

María Sacristán Butragueño pertenece a la Institución Teresiana desde el Año 1950. Ella, salió de su tierra y estuvo de misionera 15 años en Venezuela aunque lleva en España ya muchos años. Pertenece a Getafe y nos relata su experiencia como misionera.



“Llevo en la Institución Teresiana desde Septiembre del Año 1950, cuyo fundador fue San Pedro de Poveda Castroverde” nos dice María. La Institución Teresiana está en 30 paises y tiene como vocación la misión y el carisma; Educación y Cultura. Visten en cada sitio con sus mismas costumbres y usos de cada país. Nacida en Getafe el 22 de Octubre de 1928, familia numerosa, seis hermanos y ella. Actualmente sólo le queda uno. 
De infancia tranquila, serena. Fue al Colegio de la Sagrada Familia de Burdeos en Getafe. Vino la guerra y la pasó aquí. Después se hace maestra y tiene su primer trabajo en el Colegio Sta. María Magdalena (el Obispado de Getafe actualmente) en el Año 49-50.
En 1950, y por un deseo de siempre de conservarse al Señor, D. Rafael Pazos, (párroco de la Iglesia de Getafe, hoy Catedral, Sta. María Magdalena), le ayudó a elegir la vocación en la Institución Teresiana siendo maestra. Su primer sitio fue a Ávila. Su padre murió en 1936 y su madre no se opuso a ello.
De Ávila a Burgos y luego a Negrale (Madrid). Después su madre se cae y la trasladan a Getafe para dar clases en los Azules por cinco años y estar más cerca de ella. (Siendo Teresiana se puede ser de la Institución y cuidar a su madre).
Hasta que murió su madre no se va a América. De España a República Dominicana durante un año porque hacía falta que fuera a Colombia, a Manizales dando clases en un Colegio y además trabajar pastoralmente en la Parroquia. A Bogotá tuvo que llamar para poderse ir al Chocó, (Departamento que por su situación estaba marginado). De Manizales hasta el Chocó tardaron día y medio hasta llegar en buseta. Allí se encontró con descendientes de los esclavos que se escondían en la selva librándose de sus amos. El trópico muy duro, con mucho calor y muchas lluvias.
Allí no había cura desde hacía cinco años. Llegó a Chocó en el Año 1975-76, en contra de la opinión del Obispo colombiano que la quería en Istmina, abogando la directora general por la decisión de María de quedarse en Chocó.
Estuvo 9 años y cuando tuvo que partir, lo hizo por la noche porque le costaba mucho dejar aquello y a aquella gente que de seguro la hubieran ido a despedir.
De allí se fue a Medellín a Manizales. Y se quedó en Istmina para trabajar en el Colegio.
Nos explica que estar de Misionera en Colombia, es la experiencia mejor de su vida.
Esta mujer que disfruta tanto de la Naturaleza, la selva. Daba clases en los colegios, tenía grupos y de esos grupos salió una vocación. Una niña llamada Marina, que hizo tres años de estudios y ha estado en Roma. 
Una experiencia grandísima de nueve años, estando en Chocó. Padeciendo de paludismo, en dos ocasiones y finalmente, el último año la fiebre amarilla (donde resistió la quinina en vena, que fue la que la curó).
Recuerda que fué muy feliz al ver que las profesoras teresianas compañeras suyas, celebrarán la Semana Santa en el Chocó, donde ella había trabajado tanto. “Una siembra maravillosa que todavía sigue”.
Luego la enviaron a otro pais, durante quince años, a Venezuela, al centro de Caracas, a un colegio con teresianas y de ahí a España en el año 1998.
Baleares, Cataluña y Aragón fueron sus otros lugares de misión, aquí en España.

Ahora está en el centro de Madrid, residiendo.


¿Qué tal la experiencia de tener la vocación misionera María? “Que no hay cosa más grande que trabajar por Dios y por los demás y tú vas a recibir más que a dar porque te dan su atención, su cariño y te dan todo. Y te encuentras al lado de ellos hechos unas hormiguitas. Pero como agradecen todo lo que les das”. María nos comentaba que una vez unos niñitos que comían tierra finita, ella les decía que no tenían que comerla. Se llevó a uno para que comiera su comida; arroz, pan y membrillo. Y él guardaba un poco a su amigo que también tenía hambre, pero sentía que tenía que compartir su comida.
El nacer Misionero, nos dice María, es un don de Dios que lo da y que allí se va a recibir, más que a dar.
¿Y qué significa el DOMUND para usted?
ES LA OBRA MÁS GRANDE  y con la gente tan pobre con la que estuve también hacen su donativo. ELLOS AUNQUE RECIBEN MÁS QUE DAN, QUIEREN DARLO. Y DAN DE LO SUYO.
Una anécdota que nos relata María es que un misionero un día, al ir a celebrar una Eucaristía, ella le dijo que no tenían nada para llevarle en ofrenda, y le dijo un muchacho, “seño, nosotros”. La ofrenda eran ellos.
La vida en misión es dura pero está muy compensada por todo lo que recibes, termina este testimonio María.

El testimonio de María,  es el de una misionera que salió de su tierra para descubrir una misión enriquecedora fuera de su país. Muchos misioneros, han hecho igual, llevando la Palabra y su vida allá donde se encuentran.

(Un recuerdo grande desde aquí, de parte de María, para su amiga y misionera de Getafe, María de Francisco Ruiz que ha muerto en la India enviada por las carmelitas de madre Maravillas y allí entregó su vida, al no querer volver a España. Era Carmelita descalza. María dice “que su palabra no estará escrita en la tierra , pero sí en el Cielo”.


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